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El sapo verde .Carmen Gil



Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó alguna hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

El gato guardián. Rafael Pombo

 Un campesino que en su alacena
guardaba un queso de Nochebuena,
oyó un ruidito ratoncillesco
por los contornos de su refresco.
Y pronto, pronto, como hombre listo
que nadie pesca de desprovisto,
trájose al gato, para que en vela
le hiciese al pillo la centinela.
E hízola el gato con tal suceso,
que ambos marcharon: ratón y queso.
Gobierno dignos y timoratos,
donde haya queso no mandéis gatos.

En Una Cajita De Fósforos. María Elena Walsh

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.

Un rayo de sol, por ejemplo
(pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra)
Un poco de copo de nieve,
quizá una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.

Les voy a contar un secreto.
En una cajita de fósforos
yo tengo guardada un lagrima,
  y nadie, por suerte la ve.
Es claro que ya no me sirve
Es cierto que esta muy gastada.

Lo se, pero que voy a hacer
tirarla me da mucha lastima

Tal vez las personas mayores
no entiendan jamas de tesoros
Basura, dirán, cachivaches
no se porque juntan todo esto
No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Las cosas no tienen mamá.

DON QUIJOTE EN VERSO PARA NIÑOS


 Autora: María A. Domínguez Márquez   
  Junta de Andalucía
 
 EL PRINCIPIO DE LA HISTORIA
Os voy a contar la historia
de un tal Alonso Quijano
que vivió sin mucha gloria
hace cuatrocientos años.

Cervantes nos dejó escrita
esa historia de aventuras
en la que un hidalgo manchego
perdió pronto su cordura.

Vivía Alonso Quijano
en un lugar de la Mancha
era alto y desgarbado
y con una frente bien ancha.

Como todo un caballero
que se precie y tenga fama
decide cambiar su nombre
por don Quijote de la Mancha.

Los libros de caballería
vuelven loco al buen hidalgo
y decide con maestría
luchar contra los malvados.

Él se busca un escudero
que lo acompañe en batallas
que le cure las heridas
poniéndole mucha pomada.

Y le promete una ínsula
para ser gobernador
y Sancho se vuelve loco
de alegría ante aquel honor.

Don Quijote y Sancho Panza
-que era su nombre completo recorren
toda la Mancha
sin temor al sol o al viento.

El hidalgo iba montado
a lomos de Rocinante
el escudero llevaba a Rucio,
un borrico sin mucho plante.

Y a Dulcinea del Toboso
la eligió como su dama
para ofrecerle su amor
y sus valientes andanzas.

Para leer la obra completa haz clic aquí

La rana. Rafael Santos Torroella

Como era domingo,
de buena mañana
se fue de paseo
la señora rana.

Va de tiros largos:
verde sombrerito,
mantilla verde,
verde zapatito.

Su traje ¡hay que ver!
es todo un primor:
verdes sus bordados,
verde su color.

En esto se pone
muy fuerte a llover.
¿Qué hará doña rana?
¿Se pondrá a correr?

¡Que va!  Su paraguas
con calma sacó.
¡Ay qué paraguitas
de lindo color!

(Diréis que era verde
seguro.. Pues no.
¡Era una gran seta
que en el bosque halló!)


Calma. José María Hinojosa

¿Dónde se acaba el mar?
¿Dónde comienza el cielo?
Los barcos van flotando.
o remontan el vuelo?

Se perdió el horizonte,
en el juego mimético
del cielo y de las aguas.

Se fundió el movimiento,
en un solo color
azul, el azul quieto.

Se funden los colores;
se apaga el movimiento.

Un solo color queda;
no existe barlovento.

¿Dónde se acaba el mar?
¿Dónde comienza el cielo?

¿Dónde vas carpintero?. Gloria Fuertes



-¿Dónde vas carpintero
con la nevada?
-Voy al monte por leña
para dos tablas.

-¿Dónde vas carpintero
con esta helada?
-Voy al monte por leña,
mi Padre aguarda.

-¿Dónde vas con tu amor
Niño del Alba?
-Voy a salvar a todos
los que no me aman.

-¿Dónde vas carpintero
tan de mañana?
-Yo me marcho a la guerra
para pararla.

Amor en la biblioteca. Liliana Cinetto


Cuentan que cuentan que había
una vez una princesa
que vivía en un estante
de una vieja biblioteca.
Su casa era un cuento de hadas,
que casi nadie leía,
estaba entre un diccionario
y un libro de poesías.
Solamente algunos chicos
acariciaban sus páginas
y visitaban a veces
su palacio de palabras.
Desde la torre más alta,
suspiraba la princesa.
Lágrimas de tinta negra
deletreaban su tristeza.
Es que ella estaba aburrida
de vivir la misma historia
que de tanto repetir
se sabía de memoria:
una bruja la hechizaba
por envidiar su belleza
y el prícincipe la salvaba
para casarse con ella.
Cuentan que cuentan que un día,
justo en el último estante,
alguien encontró otro libro
que no había visto antes.
Al abrir con suavidad,
sus hojas amarillentas
salió un capitán pirata
que estaba en esa novela.
Asomada entre las páginas
la princesa lo miraba.
Él dibujó un sonrisa
sólo para saludarla.
Y tarareó la canción
que el mar le canta a la luna
y le regaló un collar
hecho de algas y espuma.
Sentado sobre un renglón,
el pirata, cada noche,
la esperaba en una esquina
del capítulo catorce.
Y la princesa subía
una escalera de sílabas
para encontrar al pirata
en la última repisa.
Así se quedaban juntos
hasta que salía el sol,
oyendo el murmullo tibio
del mar, en un caracol.
Cuentan que cuentan que en mayo
los dos se fueron un día
y dejaron en sus libros
varias páginas vacías.
Los personajes del libro
ofendidos protestaban:
"Las princesas de los cuentos
no se van con los piratas".
Pero ellos ya estaban lejos,
muy lejos, en alta mar
y escribían otra historia
conjugando el verbo amar.
El pirata y la princesa
aferrada al brazo de él
navegan por siete mares
en un barco de papel

El ángel guardián. Gabriela Mistral




EL ÁNGEL GUARDIÁN

Es verdad, no es un cuento;
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.
Tiene cabellos suaves
que van en la venteada,
ojos dulces y graves
que te sosiegan con una mirada
y matan miedos dando claridad.
(No es un cuento, es verdad.)
El tiene cuerpo, manos y pies de alas
y las seis alas vuelan o resbalan,
las seis te llevan de su aire batido
y lo mismo te llevan de dormido.
Hace más dulce la pulpa madura
que entre tus labios golosos estruja;
rompe a la nuez su taimada envoltura
y es quien te libra de gnomos y brujas.
Es quien te ayuda a que cortes las rosas,
que están sentadas en trampas de espinas,
el que te pasa las aguas mañosas
y el que te sube las cuestas más pinas.

El Ave y el Nido. Salomé Ureña

El Ave y el Nido
 


¿Por qué te asustas, ave sencilla?
¿Por qué tus ojos fijas en mí?
Yo no pretendo, pobre avecilla,
llevar tu nido lejos de aquí.


Aquí, en el hueco de piedra dura,
tranquila y sola te vi al pasar,
y traigo flores de la llanura
para que adornes tu libre hogar.


Pero me miras y te estremeces,
y el ala bates con inquietud,
y te adelantas, resuelta, a veces,
con amorosa solicitud.


Porque no sabes hasta qué grado
yo la inocencia sé respetar,
que es, para el alma tierna, sagrado
de tus amores el libre hogar.


¡Pobre avecilla!  Vuelve a tu nido
mientras del prado me alejo yo;
en él mi mano lecho mullido
de hojas y flores te preparó.


Mas si tu tierna prole futura
en duro lecho miro al pasar,
con flores y hojas de la llanura
deja que adorne tu libre hogar.

Acertijo



Hermosa antología de poesías de Gloria Fuertes.
Te dejo una de mis favoritas:






Acertijo, acertijo,
tiene agua y no es botijo.

Va sin gorro 
y con pitorro.

Acertijo, acertijo
tiene agua y no es botijo.

Tiene goma y no es pelota
(por billón cuento sus gotas)

Vive en la ciudad,
vive en el jardín,
y cuando se enrosca parece un reptil.

Vale más de lo que vale,
cuando llueve nunca sale.
Hace crecer a las plantas
y nadie le canta.

-¡Qué era?

la m.......

Página 65  de "Gloria Fuertes para niños" de Susaeta.





Apegado a mí. Gabriela Mistral

Velloncito de mi carne,
que en mis entrañas tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo hasta al dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!

"Noche". R. Olivares Figueroa

El cielo es una boca
que se pliega en silencio.

La oscuridad derrite
sus azúcares negros
en el agua tranquila
del vaso de los sueños.

Sss. Ss..

La noche es 
cuna de ébano. 


La canción del elefante. Miriam Boza Olivari

Que elegante, que elegante
se ha vestido elelefante.
En la trompa lleva flores,
en la cola lleva fresas
y sus cuatro patas calzan,
cuatro lindísimas cestas.


Que elegante, que elegante
se ha vestido elelefante.
Para cubrirse del sol
está llevando sombrilla
y en elcuello lleva puesta
una corbata amrilla.
 
Que elegante, que elegante
se ha vestido elelefante.
Chaqueta cuero de arrugas,
botones de raso oscuro,
y para darse importancia
en la boca lleva un puro.

 
Que elegante, que elegante
se ha vestido elelefante.
 
 

Amanecer tropical. Luis Alba

El reloj del campesino
avisa en los gallineros
que del alba los luceros
se alejan por su camino.

El tenue albor matutino
con sus afanes parleros
pregona por los senderos
el radiar del sol andino.

De la leña los tizones
crepitan en los fogones
que alientan el caserío,

y de las humildes chozas
salen al trote las mozas
que van a bañarse al río.


El corazón de mi madre

  Isabel Tamariz de Salazar.  

Cofre que guarda un tesoro 
de valor incalculable,
 amor de madre, entre amores
 el único verdadero; 
copa llena que desborda 
desvelos y sacrificios, 
anhelos y venturanzas, 
abnegación y caricias.
 ¡Corazón todo bondades!
¡Corazón todo ternuras! 
El corazón de mi madre...

Colorín. Miguel Hernández

Colorín 
Colorado colorín
¡Como alegras mi jardín
sin un ave melodiosa,
ni una hoja ni una rosa!
 
Colorado colorín,
canta, encántame sin fin
Bate, bate magistral
la bolita de cristal
o el levísimo clarín
que, sin duda en el estuche
de tu buche
has metido, colorín.
 
¡Como alegras mi jardín!,
donde ayer fui en verderol,
y una rosa, y un jazmín,
y en el que hoy tan solo hallo,
hojas secas y verdin…
 
Canta, encántame en un tallo
de este desmayado sol,
colorado colorín. 
 
Colorado colorín,
has llegado a mi jardín
cuando todo esta sombrio…
Cuando cae de un cielo cinc,
una lluvia, como un río
con quejoso retintín.
 
Las fontanas se han cuajado;
tus hermanos se han marchado,
y en el prado
bajo un grande viento frío
un sonido malhadada
dan las hojas con orín.
 
--- ¡Pío!... ¡Pío, pío, pío!...
¡Colorado colorín ¡

El árbol que canta. David Gómez Salas.



Te voy a contar un cuento,
sobre un árbol inocente.
Como siempre, en un cuento,
el relato nunca miente.

Conozco un árbol artista,
al que le gusta cantar.
Siempre esta en la pista
y nunca deja de bailar

Para que duermas mi encanto
este árbol va cantar.
Para escuchar su canto
los ojos debes cerrar.

Duerme, duerme angelito.
Sueña, sueña sin cesar.
Soñando podrás jugar,
sin dejar de descansar.

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